miércoles, 20 de enero de 2010

Matrimonio Escuálido Ante La Emergencia Eléctrica

Matrimonio Escuálido Ante La Emergencia Eléctrica
Al regresar la luz prenden todo para secar a Venezuela.
Eligio Damas
Desde el comienzo de los apagones, por razones de diferente naturaleza, el matrimonio escuálido más activo de la urbanización, ha tomado un segundo aire y estado despotricando por la “ineficacia del gobierno y malas artes de la boliburguesía”.
Sus convicciones religiosas incitan a la pareja ir a misa todas las tardes. Allí se enchufan a un generador clerical de alta potencia. Se creen obligados a defender a todo aquel que consideren amenazado. Sólo que el punto de referencia está en el entorno de la urbanización en la que habitan ellos y las más exclusivas de sus intimidades.
Sus carros, sumamente costosos, son los amuletos con los cuales se identifican.
Cualquier intento de poner límite al lujo, acumulación brutal, les sugiere un acto agresivo y ajeno a su moral.
Siempre se mueven en abastos, tiendas, farmacias, centros comerciales, donde predican contra el alto costo de la vida, inflación y escasez de productos que sólo ellos, de muy buena capacidad adquisitiva y “gusto rococó”, solicitan. Y por supuesto contra el dictador o sátrapa.
Uno que les conoce bien desde años atrás, como militantes de un partido mohoso de la cuarta, les ve en sus rondas y escucha sus predicamentos, que definen como campaña por la libertad. Por cierto un amigo de ellos, también combatiente por este principio, llegó a visitarles en estos días desde Maracaibo. Abordo de una de esas camionetas muy grandes para la calle, viajó casi mil kilómetros para llegar a Barcelona. En el vidrio posterior escrita una consigna, “En este país no hay libertad”. Un compatriota que observaba al grupo visitante y al visitado saludarse efusivamente, preguntó en voz alta:
“¿Si no hay libertad, cómo pudieron venir desde Maracaibo pasando decenas de alcabalas?”
Y agregó:
“Si no hay libertad, la fuerza pública, que es el aparato del Estado dedicado a reprimirla, o se hace la loca, o no sirve para nada, lo que significa que de derecho, o de hecho, hay demasiada libertad”.
Ahora mismo anda el matrimonio agitado con los asuntos de tasa cambiaria y racionamiento eléctrico.
Por “convicciones religiosas y apego a la libertad”, se han declarado en defensa del remarcaje de precios y acusan al gobierno de brutal e injusto por combatir especuladores.
“Eso –opinan- es arbitrario y contrario al derecho de los comerciantes”.
La peculiar pareja, aunque el comerciante, en contra de sus deseos, por precaución, les ofrezca los productos a precios correspondientes, “por generosidad y sensibilidad de religiosos militantes”, le pagan lo que bien saben que aquel cobraría. Hasta recorren sus predios habituales, ganando almas para el exorcismo especulativo.
En las puertas del abasto, centro comercial, farmacia o mercado, megáfono en mano, hablan de “una feroz devaluación, insensibilidad del gobierno que destruye le economía popular y represivo trato a los especuladores”. Mientras el pueblo compra en Mercal y Pdval, a precios bajos.
Ante la crisis eléctrica, motivada por la inusual sequía que castiga al territorio nacional, en un país donde el 70 por ciento de esa energía la origina la hidroeléctrica del Guri, andan en campaña “bondadosa y angelical”.
Unieron una cosa con otra. Incitan a quienes pueden llegarle con sus oraciones y gestos paranoicos, comprar cuantos aparatos eléctricos encuentren. Para, por un lado, adelantarse a los descomunales aumentos que según sus enfebrecidas mentes habrán de venir, dejar sin nada a los pendejos y, el otro, para gastar más electricidad de lo habitual. Su fe les hace creer que secando lo más pronto posible a Gurí, harían un gran bien.
Ellos mismos, de buenos ingresos, de cada aparato eléctrico se han comprado dos nuevos. Pero ni siquiera para guardarlos.
Como el gobierno, este martes 12 de enero, ha puesto en práctica un racionamiento para remontar la crisis, el matrimonio opositor, fervorosos militantes religiosos, almas bondadosas, heridos al ver a otros “perder su libertad, desmejorar la calidad de vida”, al regresar la luz prenden todos los aparatos, los viejos y los nuevos, para intentar secar a Venezuela.


NR: Cualquier parecido con la realidad en el Municipio El Hatillo, es pura concidencia

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