martes, 29 de diciembre de 2009

EL VIEJO ESTADO BURGUES Y LA NECESIDAD DE TRASCENDERLO...

Para poder acabar con la corrupción, el burocratismo y demás flagelos”
EL VIEJO ESTADO BURGUES Y LA NECESIDAD DE TRASCENDERLO...
Luis Alberto Toro Ojeda.
Un proceso como el bolivariano requiere de un conjunto de actos en permanente movimiento para lograr su cometido, dichos actos activan, o desencadenan mejor dicho, una serie de acciones donde se confronta lo viejo que no termina de morir con lo nuevo que tampoco termina de nacer. Es la batalla del día a día. Nadie que este construyendo una revolución puede ni siquiera imaginarse que las cosas cambian y se transforman de raíz sin la existencia de contradicciones, de confrontaciones entre polos opuestos que dentro de si luchan por los espacios y por la implantación de sus ideas, es la lucha de clases en pleno desarrollo. Allí se concentra la batalla, allí se desenvuelve la lucha de clases y allí se manifiestan desde los actos más heroicos hasta los más absurdos, por un lado el pueblo y su líder Hugo Chávez y por el otro la oligarquía con su filosofía capitalista y los disfrazados que se ubican estratégicamente dentro del proceso.
Las clases dominantes han macerado desde siglos un modelo, lo han impuesto a sangre y fuego, a palo limpio muchas veces, otras con engaño y manipulación, es lo que nos motiva a detectarlo y combatirlo, son más peligrosos los infiltrados internos que los adversarios ubicados abiertamente en la acera de enfrente. El sistema capitalista en su desarrollo logró instaurar su lógica, la lógica del dinero, de lo mercantil sobre lo humano, de lo individual sobre lo colectivo; para ello no solo bastaba la represión, la imposición, era necesario “convencer” a la gente “de las bondades” de su modelo, de su sistema, he allí la activación de la ideología burguesa con toda la carga de maldad, de inhumanidad y perversión que encierra el sistema capitalista en su esencia.
El estado instaurado por la burguesía no podía ser de otra manera, debía ser un estado que reflejara el sistema capitalista en su esencia, debía ser un estado lleno de la mayor iniquidad posible, controlado por elites, por mafias y grupos de poder que se adueñan de todo. Esto también se extendió al resto de la sociedad, a organizaciones sociales y políticas, y a todo tipo de organización social que aglutine a un conjunto de personas. Ante esto se hace necesaria la revolución, surge la teoría liberadora del socialismo, cúmulo de todo lo humano recogido a través de la historia por ejemplos sublimes de humanidad. Jesús Cristo el palestino se enfrentó a la clase dominante, no le llamaron socialismo, hablaron de un mundo nuevo, una sociedad nueva, en donde prevaleciera el ser humano por encima de todo. Bolívar, a pesar de pertenecer a la clase dominante terminó asumiendo la causa de los pobres, Martí dijo: “con los pobres de la tierra quiero mi suerte echar”, Zamora pidió “horror a la oligarquía” y todos los revolucionarios que heroicamente regaron su sangre en todos los tiempos, en distintos tiempos, siempre fueron movidos por profundos sentimientos de amor, amor a la humanidad.
De manera que un revolucionario no solo asume la batalla contra la injusticia, sino que debe pensar en el modelo a desarrollar para que la sociedad no solo quede en ideas aéreas sino que se siembre en el imaginario de todos esa nueva sociedad basada en lo colectivo y lo humano y que la misma se palpe y pase a formar parte del común de la vida cotidiana. Siglos de dominio capitalista nos hace asumir conductas identificadas con el modelo capitalista, nos enferma de capitalismo y nos dejamos arrastrar por su lógica enfermiza y mezquina. La Venezuela de hoy cuenta con un conjunto de condiciones adecuadas para avanzar hacia el mundo nuevo prometido por Cristo, la sociedad de iguales pregonada por Bolívar, en fin, la sociedad socialista por la que murieron Lovera, Fabricio, Chimiro y tantos otros revolucionarios; la batalla celebrada en tiempos distintos reconstruye el hilo comunicador que las hace la misma batalla; ricos contra pobres, explotados contra explotadores.
Cuando la clase explotada se atreve a disputarle el poder del estado a la burguesía, ésta desencadena y activa todos los mecanismos instaurados para evitar que los explotados asuman el poder político, esto va desde la típica manipulación hasta la activación de golpes de estado, magnicidios y todo tipo de conspiraciones, para ello, cuando se produce un avance del nivel político de los explotados y que éstos apuestan a proyectos como el que lideriza Chávez, para transformar el estado y consolidar la nueva sociedad, la reacción de la burguesía se dirige en variadas direcciones y la cultura capitalista se activa de tal forma que si no se atacan las desviaciones, éstas terminan horadando la propuesta socialista y la lucha popular se frustra y se distrae; las distracciones y desviaciones son profundas enemigas de toda revolución y la nuestra no es la excepción. Hoy por hoy la distracción y desviación juega su papel en medio de esta batalla; es el demonio actuando, confundiendo y engañando, los cantos de sirena pues; por otro lado reactivan el zarpazo, luego de llegado el momento, de acuerdo a las cuentas de ellos, a través de un golpe de estado, o el asesinato del presidente, total: para ellos lo fundamental es salir de Chávez, el líder, el conductor, el que garantiza la unidad del pueblo por encima de todo y a eso juegan desde adentro, desde afuera y con distintas modalidades, de allí la extraña coincidencia entre el discurso de quienes ven en lo que ellos llaman hiperliderazgo un problema y plantean que el presidente no debe seguir desempeñando ese papel, papel que no es ni siquiera buscado por Chávez, es el andar de la historia que lo ha colocado allí, como líder, como poseedor de ese vínculo amoroso con el pueblo. La burguesía sabe del arma poderosa con que cuenta el pueblo con el liderazgo de Chávez, por eso lo atacan con furia y demencia, y en ese plan se anotan personajes que de la boca para afuera dicen ser socialistas pero que en el fondo no hacen otra cosa que jugar el papel que le asigna la burguesía, sobretodo si usamos la lógica que a esos niveles nadie se chupa el dedo.
Dadas las características de este país, el estado burgués basó su desarrollo en la renta petrolera, hablamos de los inicios del siglo pasado, en donde el petróleo pasó a ocupar una posición de supremacía en la conformación económica del país. El capitalismo mundial le asignó a Venezuela una misión; producir petróleo y consumir cuanta baratija el capitalismo mundial produce; el estado nacional financió con su renta a la oligarquía criolla quien a su vez utilizó a la clase política que dominó el estado para el logro de sus fines, (de la burguesía), es así como partidos como AD, otrora de izquierda, en sus orígenes, luego devino en la punta de lanza de la burguesía para manipular al pueblo y despojarlo de sus derechos y recursos, con su doble discurso populista logró mantener durante décadas un vínculo importante con los pobres, vínculo que implotó en 1989; la traición estuvo presente en muchos casos; partidos políticos, sindicatos, movimientos, etcétera, desfilaban en la caravana para aplicar los designios de la burguesía, la burguesía montaba el show y ellos ponían a funcionar el circo, hicieron el binomio perfecto, la burguesía gobernaba a sus anchas y los políticos hacían el papel de voceros de los intereses burgueses; hasta que llegó Chávez, en los hombros del pueblo, pero bajo las reglas burguesas del sistema electoral y la llamada democracia representativa, que no era otra cosa que la representación de los intereses oligárquicos, treta preferida (la democracia representativa) por la burguesía para tener el control político del estado, sin ellos aparecer cumpliendo funciones públicas de manera directa, pero indirectamente manejaban los hilos del poder, es así como todas las instituciones del estado estuvieron totalmente al servicio de los intereses burgueses, una revolución tiene el compromiso de desmontar todo ese aparataje y transformarlo radicalmente. La descomposición generada causó el llamado caracazo, insurrección popular que de forma espontanea desencadenó un espiral de violencia en donde se combinaron un conjunto de cosas que hicieron explotar al pueblo contra las políticas neoliberales aplicadas al país por el inefable Carlos Andrés Pérez, guiado, desde luego, por los designios imperialistas; Pérez, miembro del principal partido de derecha, estrecho aliado de la oligarquía criolla e internacional, hizo el papel de perro fiel a los lineamientos de la oligarquía imperialista internacional, con fuertes vínculos ésta con la burguesía criolla, a quien también utilizaba como socios pobres, pero al fin, socio pobre de una gran riqueza como la venezolana, para esta oligarquía criolla no es un mal negocio. El propio presidente Chávez ha señalado en varias oportunidades que el caracazo activó con fuerza el movimiento que desde el ejército venezolano se gestó bajo las ideas de Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. El 4 de febrero de 2002 partió la historia en un antes y un después, luego el insurgimiento de Chávez como líder nacional, su participación en las elecciones organizadas por la oligarquía y el triunfo heroico del pueblo en las mismas en el año 1998. Desde esa fecha, pasando por la aprobación de la nueva constitución (1999), hasta el golpe de estado de 2002, el paro petrolero de ese mismo año y los acontecimientos sucesivos, la batalla se recrudece y profundiza día a día, las confrontaciones entre pobres y ricos se manifiesta y todo ese conjunto define y perfila la marcha del proceso que hoy anda en la búsqueda de pronunciar con mayor fuerza su perfil.
Dicha batalla se concentra en el poder político, sin menospreciar el ámbito económico y los demás, la burguesía con sus maniobras que van desde la presión que ejercen con la instalación de bases militares gringas en Colombia, sumadas a las de Aruba y Curazao, hasta la defensa de la lógica capitalista en el estado en transición, su lucha por evitar la creación de leyes socialistas, echando mano a las herramientas del estado burgués para lograr sus fines, todo ello confluyen en una sola cosa, evitar a como de lugar la instauración del sistema socialista y la lógica humana que coloca al ser humano por encima de todo y auspicia la conciencia del deber social, otra arma de vital importancia para consolidar esta revolución y su sistema. A la lógica capitalista en el estado actual los revolucionarios tenemos la obligación de confrontar y con eficacia política derrotar lo viejo para instaurar lo nuevo, es decir, para instaurar el socialismo. En esa etapa surgen las distracciones, las desviaciones y todo un conjunto de cosas que conspiran contra los socialistas, esa batalla está en pleno desarrollo y el escenario donde se efectúa es en todos los ámbitos de la patria, pero fundamentalmente en el estado, por cuanto, la derecha sabe muy bien, tiene conciencia, que perdiendo el control ya no solo del estado sino de su composición, conformación y dinámica, la batalla estará ganada a favor de los pobres, de lo contrario, la oligarquía seguirá imponiendo su lógica capitalista hasta lograr desmoronar el liderazgo de Chávez y de todo el proceso, ese riesgo lo corremos sin duda, pero la salida no es como algunos plantean, fuera de Chávez, al contrario, ahora es cuando con mayor fuerza se requiere del liderazgo de Chávez y la unión de todo el pueblo, esto es algo que no admite discusión; Chávez es garantía de unidad, Chávez es garantía de fuerza para el pueblo, Chávez es garantía de socialismo, de lo contrario estaremos entregando a las fauces del imperio al Cristo de estos días, al Bolívar que renace y con ello le abriríamos espacio a ese imperio sediento de sangre que espera una oportunidad para liquidarnos.
Con el congreso extraordinario del PSUV se está avanzando en este sentido, el nivel del debate se eleva considerablemente, esto es buenas noticia para los pobres y muy malas noticias para la burguesía y el imperialismo, de allí su desesperación. En el congreso del partido se afina la estrategia para desplegar la ofensiva en el sentido de profundizar las acciones socialistas, una ofensiva que no puede dejar a nadie por fuera, por más pequeño que sea el municipio, por más apartado que se encuentre la región, esta batalla ideológica-política-organizativa no puede detenerse un instante. Hemos observado acciones dirigidas en este sentido, cada vez son más evidentes, pero esta es una tarea que no estará concluida sino cuando la clase proletaria, los pobres, tengan el control absoluto de los procesos que conforman la sociedad misma y esto pasa por el ámbito político, económico, social, cultural, educativo, es decir, cuando se instaure el sistema socialista y eso lleva en su interior una profunda lucha de clases, en eso estamos y quien no analice las cosas bajo este cristal está desfasado totalmente y los resultados de su análisis serán catastróficos.
Por doquier leemos u observamos situaciones, denuncias, quejas; en regiones o municipios, que alejan la praxis socialista correcta en pro de la tarea a desarrollar en la transición al estado socialista; existen distintas propuestas, pero desprenderse y superar el cordón umbilical con lo viejo no es cuestión solo de deseos, se debe llevar a la práctica, hacerlo tangible y palpable y esto solo se logra con acciones socialistas, coordinadas y articuladas en un todo y que impacten a toda la sociedad. Asimismo ocurre con los nuevos paradigmas llamados a establecerse por la práctica socialista y revolucionaria; muchas de ellas, las prácticas de algunos, están distantes, muy distantes, de la verdadera práctica revolucionaria y socialista y por ende de los lineamientos del líder; la no aplicación de esas líneas políticas termina perdiendo a mucha gente en el camino, desviándolos de la ruta trazada, las consecuencias son desastrosas obviamente, pero no es hora de desmoralizarse, es hora de encarar la batalla con mayor fuerza y conciencia. Males como la corrupción y el burocratismo, siempre de la mano ambos, conspiran contra los deseos del nacimiento de la nueva sociedad, todo esto exige aún más la profundización y radicalización del proceso, contrario a lo que algunos sostienen, donde insinúan aflojar la marcha, detenerse y negociar. La oligarquía siempre negocia, cuando se encuentra en problemas recurre a estratagemas ya conocidas para retrasar y demorar las medidas socialistas, usan la negociación como arma de distracción, ¿Porqué negociar si somos mayoría y estamos resueltos a construir el socialismo? Lamentablemente “en la demora está el peligro”, como decía Eloy Alfaro, y el riesgo mayor en estos casos es el de perder el rumbo y producir un descalabro no solo para el pueblo de Venezuela sino para todo el continente. Los embates para atacar y chantajear a funcionarios, las redes que establecen para quebrar la voluntad de gobernadores, alcaldes, diputados y cualquier otro funcionario es algo que no disminuye, por el contrario, se incrementa en la medida en que se radicaliza el proceso. No son pocos los que se dejan atrapar por estas telarañas que crea la burguesía y terminan arrodillados a la burguesía por unas cuantas monedas; inmediatamente que esto ocurre, en la masa cunde el desengaño, la apatía y la desorientación, esto es sumamente peligroso y representa una espada de Damocles contra la revolución que debemos extirpar de raíz.
En los momentos que vivimos nadie puede creerse integrante de la vanguardia sino impulsa la creación del socialismo; en ese contexto la sugerencia por parte de Chávez, que debe ser una orden, de alejar del congreso fundacional a gobernadores y alcaldes es acertada. Aquí nadie se chupa el dedo, y en muchos casos, gobernadores y alcaldes se movieron con los llamados kinos para quedar ellos o integrantes de su entorno como delegados, esa, desde luego, no es una actitud revolucionaria, es una actitud burguesa, capitalista y plagada de fallas. Los temores para echar a a la calle el partido de masas que se nutre de ella para generar sus cuadros es un peso muerto impresionante; en torno a los poderes regionales y locales se nuclean grupos que devienen en mafias y círculos impenetrables, capaces de cualquier cosa para mantener secuestrado el partido y con ello la revolución; es la vieja práctica electorera, es la cultura capitalista actuando e intentando invadirnos hasta los tuétanos para detener el avance al socialismo.
No señalamos a nadie en particular, pero cada quien en su región sabe bien lo que ocurre, llego la hora de sacudirnos de todo esto, sin embargo, esto no puede ser una confrontación entre grupos para que uno de ellos desplace al otro o viceversa, hay que plantear la batalla en el campo de capitalismo contra socialismo, no tiene otro nombre, quien no lo entienda así está en las nebulosas, o juega a que todo cambie para que nada cambie.
Se supone que los gobernadores, los alcaldes y los diputados tienen un papel importante que desempeñar en la conformación del nuevo estado, en las nuevas leyes, en la implantación de la nueva lógica socialista, quien siga encasquillado en lo viejo el propio proceso debe apartarlo. Por allí lanzó una idea el camarada Antonio Aponte, “descontaminar el congreso del PSUV”, es decir, apartar a todos los integrantes de este foro de vanguardia de la dinámica perversa de las aspiraciones a cargos burocráticos, esta es una idea, pero no la única, incluso esgrimida por el mismo autor; está la otra y más importante aún, llevar la función pública a un apostolado sin ningún tipo de privilegios y ventajas que aparte al cuadro socialista que cumple una función pública de todo tipo de tentación que lo desvíe de su verdadera misión. Un gobernador, un alcalde, un diputado debe ser un personaje humilde, sin privilegios, que esté en contacto permanente con su pueblo, que no caiga en la tentación de ostentar, se supone que al desempeñar un cargo de elección popular lo obligada a predicar con el ejemplo y el ejemplo debe ser de sacrificios no de privilegios. Es imposible predicar montado en lujosísimos vehículos, con un nivel de vida muy alejado del pueblo humilde y pobre, ahora, como dijo Cristo, “quien esté libre de pecados que lance la primera piedra”. Sobre este particular la burguesía ataca a Chávez, el caso del presidente y las imperiosas medidas de seguridad obedecen no a un capricho burocrático o a un privilegio, eso lo sabemos y estamos obligados a estar conscientes de ello, quizás algunos otros altos funcionarios en riesgo de agresión de la canalla terrorista imperial, pero aquí hay muchos funcionarios que pueden andar tranquilamente por las calles, protegidos por el pueblo mismo y no por anillos de seguridad que los hace inaccesible para los pobres. Debemos tener claro que estamos aquí por los pobres y nos debemos a ellos.
Independientemente del necesario cambio radical de la estructura del estado, tomando como base un principio constitucional establecido en la Constitución Bolivariana de Venezuela, el principio de la democracia participativa y protagónica que obliga al estado a ser distinto y por ende obliga al legislador a sancionar las leyes que se requieren para adecuar ese viejo estado burgués a un estado novedoso, revolucionario, socialista, democrático; con un dinámica y unos mecanismos de participación en donde las cabezas de ese estado no se aíslen de la sociedad sino que sean producto de la decisión soberana del pueblo en su conjunto, toda esta visión nos obliga a buscar fórmulas de selección que echen por tierra cualquier posibilidad de maniobra por parte de grupos contrarrevolucionarios o de confundidos.
Tampoco podemos caer en la hipótesis de personas interesadas en atacar el proceso revolucionario y al líder Hugo Chávez; se trata de fortalecer el liderazgo de Chávez, blindarlo, sin prejuicios, asumiendo que es quien marca la pauta, sin importarnos los comentarios malsanos de los típicos “pájaros de mal agüero” que hablan de hiperliderazgo y cosas por el estilo. No podemos caer en el chantaje barato de quienes promueven un supuesto colectivismo pero que pasa por sacrificar la cabeza del líder. Equivocados están quienes pretenden que ha llegado el momento de dar el zarpazo y creen que ya es un hecho el rompimiento del vínculo entre el líder y su pueblo, pero tampoco podemos ser pusilánimes y permanecer impávidos cuando debemos asumir el rol, sin protagonismo pero con la conciencia que se necesita para avanzar en la superación de esa animal anquilosado que es el estado burgués. El estado burgués no basta con reformarlo, es necesario erradicarlo de raíz e ir construyendo a la par el nuevo estado que debe tener rostro, faz y características de algo nuevo, de la sociedad nueva, del socialismo.
El congreso del PSUV seguramente está tomando nota de ese sentimiento de las bases del partido; para dar el paso se requiere de mucha fortaleza espiritual, se requiere que los obreros no solo se preocupen de la búsqueda de una reivindicación económica sino que se preocupen en prepararse para asumir el control de las fábricas y empresas que pasan a mano del estado; que las comunidades se preocupen en asumir el poder local a través de los Consejos Comunales y que la militancia del partido asuma la lucha contra los burócratas y manipuladores que hablan de socialismo de la boca para afuera pero que su comportamiento es de burgueses. Esos no son socialistas, esos hay que echarlos del partido, denunciarlos públicamente y execrarlos de toda responsabilidad. El partido debe definir en el congreso un mecanismo de evaluación de sus cuadros que trascienda lo formal, que sea revolucionario. No podemos premiar a quienes usando el poder del estado se nutren de inmensos recursos que utilizan para manipular e imponer sus grupos, grupos que no son tendencias internas ni nada por el estilo, sino grupos para asirse del poder y usufructuarlo. El mecanismo de evaluación debe incluir principalmente la claridad política, la actitud revolucionaria, la humildad y el compromiso con los principios socialistas que darán base al nuevo estado y fundamentalmente claridad estratégica del papel que le toca desempeñar en el cargo que asume, no desde el punto de vista capitalista sino desde el punto de vista socialista, si vas a llegar a una gobernación o alcaldía, si vas a llegar a la Asamblea Nacional para seguir en la dinámica del capitalismo y del viejo estado, entonces, mejor no hacer nada. Así que el problema de la selección de las candidaturas no puede ser nada más que un asunto de mayoría de votos. Aquí se le echa la culpa a Chávez de todo, incluso los nuestros, en esta materia de selección, todos decimos aceptar a Chávez como el líder, pero muchos nos ponemos bravos cuando toma decisiones que afecte nuestras aspiraciones individuales, eso no puede ser, es más, si asumimos que Chávez es el líder ¿Cual es el problema que el tome decisiones? Estamos conscientes que se requiere fortalecer los mecanismos de participación colectiva, sin embargo, ¿Cual es la diferencia cuando se opta por el mecanismo de selección por la base pero viene un gobernador u alcalde e impone sus candidatos apoyándolos con su poder en la región? ¡Ah pero si es Chávez entonces decimos que es una aberración!. No basta con elecciones internas en donde gobernadores y alcaldes despliegan inmensas cantidades de recursos para imponer sus designios contaminados de fallas como el amiguismo, el nepotismo y los intereses grupales. Se requiere de un sistema de evaluación donde estén por encima los principios y el comportamiento socialista que los recursos y el poder económico para promover a tal o cual candidato.
En la medida en que superemos las viejas prácticas y adoptemos nuevas formas de selección y escogencia, estaremos avanzando hacia el mecanismo que requerimos. Es mentira que quienes se imponen en una elección interna necesariamente sean los mejores; la elección de los delegados nos muestra conductas no revolucionarias, ahora, no se trata de utilizar estas situaciones para generar divisiones en el pueblo; tampoco podemos callarnos la boca ante evidentes violaciones de la ética y moral revolucionaria de algunos gobernantes y funcionarios nuestros, esos son los primeros que deben ser expuestos al escarnio público. El reto es monumental, ahora bien, esto es obra de todo el pueblo, organizados en patrullas, fundos zamoranos, consejos comunales, sindicatos, consejos de trabajadores y trabajadoras, consejos estudiantiles, movimientos culturales y en fin en cualquier tipo de organización social.
El viejo estado burgués hay que superarlo y eso no es una tarea para dentro de diez, quince o veinte años, esta es una tarea inmediata, sin demora y con mucho compromiso debemos profundizarla ya...

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