miércoles, 17 de febrero de 2010

VALORES ALICISTAS

Valores alicistas
No canso de maravillarme por los aportes que Ali Primera, ese sencillo muchacho con un cuatro, hizo a la formación de la actual ideología socialista bolivariana.
El primer elemento es el humanismo integral. Ya en sus primeras canciones Alí anuncia martianamente que la patria es lo humano, paráfrasis de la república humana del super-humano Bartolomé de Las Casas.
Y, dentro de lo humano, los mas desvalidos, los necesitados, los oprimidos, los explotados; punto de intercepción de la opción preferencial por los pobres de la tendencia liberadora del cristianismo, y la teoría revolucionaria marxista.
Alí cantó esa buena coincidencia en Dispersos (el fusil y el Evangelio en las manos de Camilo), Hay que aligerar la carga (dile que Dios no se arrecha, que él está contento con Revolución), Sangueo para el regreso, No basta rezar, y muchas otras.
La protección especial de niñas y niños (pobre de, el niñito de la calle), la preocupación por la persona víctima del vicio (Napoleón), el drama del campesinado (Ruperto, Cunaviche adentro, Gente de mi tierra, Flora y Seferino), la redención del indígena (Un guarao), la reivindicación de la mujer (Tania, Mujer del Viet Nam, Madre déjame luchar); parecen propuestas constituyentes recogidas hoy en La Bolivariana.
Ali fue militante ecologista, recordemos su lucha por el cerro Galicia, su defensa férrea del Lago de Maracaibo plasmada en canciones tan queridas y recordadas como Coquivacoa y la póstuma El Lago, el puerto y su gente.
El amor tiene un huerto frutal muy surtido en la canción alicista, alcanzando su clímax en aquel luminoso 1976 de Cuando llueve llora el sol, continuidad antológica de Amor en tres tiempos.
Nazoísta como todo lo tierno que tiene esta Patria, Alí entra sollozando al laboratorio donde se crea la amistad, con la Canción en dolor mayor, sublime epitafio para el amigo arrebatado en mala hora.
Salta en un verso mágico al universo de la poesía, y viaja por los ríos fecundos que bañan la tierra entre los estrechos de Bering y Magallanes, atraviesa el Atlántico, y no olvida al poeta prisionero cuyo poema rompe barrotes con alas de paloma mensajera. Cuando Alí nombra la poesía, nombramos la Patria.
Nadie como el Padre Cantor fue al encuentro de los poderes creadores del pueblo y nos comunicó con su inmenso megáfono del alma, que éramos mucho más que unos sucios barriles de petróleo. Porque somos Luis Mariano lloviznando cantos con Jesús Sevillano; Pío Alvarado viendo mi gente feliz; tonada con Simón y un pueblo amaneciendo; muñecas de Sobeida amándose con los títeres de Reverón en una pieza del flaco Rengifo; Madera olorosa a mango de hilacha con José Leonardo; lo que somos como cultura de raíz.
Pero Alí aportó además, desde su enorme corazón de patriota sincero y comunista convencido, la unidad como valor fundamental de la lucha popular: que si la lucha se dispersa, no habrá victoria popular en el combate.
Valores alicistas que se agigantan en la Revolución Bolivariana. Valores revolucionarios, para nunca olvidarte querido Precursor del Socialismo del Siglo XXI.
Ildefonso Finol
Constituyente de 1999

"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..."
Simón Bolívar, El Libertador.

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