sábado, 29 de noviembre de 2008

¿ Y LA CLASE MEDIA ?

¿Y la clase media?
Alberto Muller Rojas
Algunos de los candidatos del PSUV, explicando su desengaño frente a sus resultados electorales, han denunciado la falta de atención del Gobierno y el Partido a la “clase media”.
En primer lugar, están confundidos en cuanto a los fines políticos de esta organización y del Gobierno. Las elecciones no han sido un fin político para el movimiento socialista. Son únicamente un medio para transferirle poder a los sectores sociales que desarrollan su existencia en el marco de una economía tradicional, y en un porcentaje significativo, dentro de una economía de subsistencia. Y el problema fundamental en este caso es su convicción de que el Estado venezolano es capitalista, generador de clases, cuando es una comunidad política rentista.
La “clase media” a la cual se refieren, no es otra cosa que la base social de las corporaciones señoreadas por las cúpulas comerciantes, terratenientes, usureras, religiosas y militares. Heredades que aun cuando mantienen un estilo de vida similar a la burguesía de los países capitalísticamente desarrollados, tienen un pensamiento feudal. Son las consideraciones de estatus las orientadoras de su conducta, y no es la acumulación de capital y su poder adquisitivo real lo que las definen. Su destino está condicionado al rumbo del capital usurero dependiente de la renta petrolera, de la cual se han venido apropiando los señores que dominan, mediante una alianza (el Pacto de Punto Fijo), el Estado corporativo que funcionó hasta 1998.
Esos sectores sociales son, y serán, los principales antagonistas de la revolución venezolana. La consolidación de la sociedad socialista les hará perder lo único que realmente tienen: su estatus social. Él les proporciona una forma de vida que no corresponde a un tipo de sociedad precapitalista como la venezolana. En esa categoría de comunidades políticas la relación entre los vasallos de los señores y los siervos de la gleba es directa, y en ocasiones íntima. En nuestro caso la base social de los señoríos se aisló en guetos, siendo cercados por los excluidos, con altos grados de frustración, por el fenómeno sociológico de la “privación relativa”. La diferencia entre las expectativas generadas por un régimen demagógico, y los logros reales de este amplio sector poblacional.
Han sido las tensiones entre las partes de esa sociedad dual, expresadas en el “caracazo”, las que, como lo explica Trosky, dieron origen a la revolución en curso en Venezuela.
En ese contexto, esa “clase media” constituye el principal adversario del socialismo.
No es posible proporcionarle a la población de la Venezuela tradicional, las condiciones existenciales presentes en los enclaves que ellos han construido en nuestras ciudades. Y si algunos sectores permean los rígidos límites de tales comarcas, serán siempre minorías alimentadas por el “goteo” de “las sobras del festín” de los señores.
El único avance posible en este cuadro es la transformación de la sociedad rentista en una productiva, donde el trabajo sea el generador de los excedentes -la plusvalía- distribuidos en función al aporte de cada quién. La tesis posibilista fundamental del llamado socialismo del siglo XXI.

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