domingo, 31 de mayo de 2009

MEMORIA HISTÓRICA: DRAMATICA CONFESIÓN DEL ASESINO DE VICTOR JARA


El ex soldado del ejército José Paredes Márquez, hoy de 54 años, confesó ser uno de varios soldados que dispararon contra Jara por orden de mandos superiores del Ejército chileno el 16 de septiembre de 1973.
(Foto: Viuda de Victor Jara)
Su detención ocurrió después de un extenso interrogatorio en que él entregó impactantes pruebas de la muerte del músico y actor, emblema de la izquierda chilena.
La Corte de Apelaciones ratificó este viernes el encarcelamiento del ex soldado del ejército José Paredes Márquez, acusado de ser autor del homicidio de Víctor Jara, y quien se encuentra detenido en un penal de esta capital.
El tribunal respaldo la investigación y decisión del juez, Juan Eduardo Fuentes, quien ordenó la detención de Paredes, acusado de ser uno de los autores materiales del crimen del artista, fusilado días después de instalada la dictadura de Augusto Pinochet, en septiembre de 1973.
La corte adoptó su resolución tras escuchar los argumentos de los abogados, Nelson Caucoto y Karina Fernández, del Programa de Derechos Humanos del Gobierno chileno.
La defensa del ex soldado -que permanece recluido en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago- no se presentó a esta instancia. La detención de Paredes -que en el momento del crimen era un soldado de 18 años- ocurrió después de un extenso interrogatorio en que él entregó impactantes pruebas de la muerte del músico y actor, emblema de la izquierda chilena.
Paredes, hoy de 54 años, confesó ser uno de varios soldados que dispararon contra Jara por orden de mandos superiores del Ejército chileno el 16 de septiembre de 1973.
Jara recibió 44 balazos cuando estaba detenido en el 'Estadio Chile', un recinto que hoy lleva su nombre y donde la dictadura de Pinochet retuvo a miles de opositores. Otras 14 personas fueron acribilladas junto a él.
El cantante se hizo conocido en América Latina por sus canciones de fuerte contenido social, como 'Te recuerdo Amanda' y 'El derecho de vivir en paz', y es una de las víctimas que dejó la dictadura de Pinochet (1973-1990).
La escalofriante confesión del asesino de Víctor Jara
Un autor material del asesinato del cantautor confiesa y apunta a otros culpables. Señala al ex oficial Nelson Haase como 'El Príncipe', el autor intelectual.
Un autor material del asesinato del cantautor confiesa y apunta a otros culpables. Señala al ex oficial Nelson Haase como 'El Príncipe', el autor intelectual. Gracias a su confesión se han reconstruido los momentos anteriores y posteriores al crimen.
Si el asesinato de Víctor Jara fuera un rompecabezas, la deten
ción hace unas horas de uno de los soldados que presuntamente apretó el gatillo aquel día sería la pieza magistral, la que pone la resolución en bandeja. La noticia, desvelada ayer por La Nación, de que el ex conscripto (soldado recibiendo instrucción militar obligatoria), José Adolfo Paredes Márquez, detenido días antes junto a su compañero Francisco Quiroz Quiroz, era procesado por la muerte de Jara, ha conlvusionado a la sociedad chilena y ha precipitado una investigación varada después de 36 años.
Quién iba a decir que hace sólo unos meses un juez desganado estuvo a punto de cerrar para siempre el caso con un solo procesado, el comandante César Manríquez Bravo, jefe del improvisado campo de prisioneros que se instaló en el Estadio de Santiago durante los primeros meses de la dictadura de Pinochet en 1973. Paredes Márquez, no sólo ha confesado que participó en el crimen, sino que ha dado nombres y relatado lo que ocurrió aquella noche del 15 de septiembre. (Foto: Nelson Hasse "El Principe autor intelectual)
Cristóbal Peña, miembro del Centro de Investigación Periodística y experto en el caso de Víctor Jara, considera que hay que ser "cautos" a la hora de analizar estos acontecimientos, ya que se trata de un caso que "ha durado muchos años y ha pasado por las manos de varios jueces", a pesar de que, es uno de los asesinatos que "ha contado con más testigos" de la historia (en referencia a las 5.000 personas que estaban retenidas en el Estadio de Chile en esos momentos).
Sin embargo, no niega la importancia del hito ya que "es la primera vez que se acusa a un involucrado directo" en la muerte de Jara, aunque sólo se trate del "último eslabón de la cadena", ya que sólo así se han conseguido resolver los casos de Derechos Humanos.
Los resultados de esta detención han sido impresionantes y, en menos de un día, han permitido reconstruir las últimas horas del mítico cantautor y, lo más importante, dar un paso más hacia 'El príncipe', un personaje envuelto en una nebulosa de realidad y leyenda, al que se le atribuye la orden de torturar y acribillar a Víctor Jara debido a sus ideas políticas.
A partir de la declaración de Paredes y otros conscriptos, unido a otros testimonios, entre ellos el de Joan Turner, viuda de Jara, el CIPER ha reconstruido lo que ocurrió antes y después del asesinato, que hoy está más cerca de resolverse. Paredes confiesa que, estando como centinela en una habitación de la cárcel del estadio, vio llegar a los prisioneros y, detrás de ellos, a un teniente, Nelson Edgardo Haase, y a otro subteniente.
También presenció las torturas y vejaciones a las que fue sometido, ensañándose en especial con sus manos, con las que tocaba la guitarra. El ex conscripto detenido sostiene que "fue testigo del minuto preciso en que el mismo subteniente comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver apoyado en la sien del cantautor". El disparo le atravesó el cráneo y lo dejó al borde de la muerte. Fue entonces cuando el subteniente le ordenó a él y a otros compañeros que vaciaran sus cargadores en el cuerpo de Jara. En su autopsia se contabilizaron hasta 44 heridas de bala, que le remataron. En su confesión, Paredes asegura que "todo lo que ocurrió fue presenciado por Nelson Haase, quien se encontraba sentado detrás del escritorio de interrogación.
Pocos minutos después, el mismo subteniente que le disparó en la cabeza solicitó el retiro del cuerpo. Llegaron unos enfermeros con camilla, lo levantaron y metieron al interior de una bolsa y luego lo cargaron hasta la parte trasera de un vehículo militar estacionado en el patio trasero del recinto, al costado nororiente".
La prensa sostiene que José Alfonso Paredes Márquez, de 55 años, puso mucha resistencia a su confesión. Sin embargo, una vez que se derrumbó ante el juez contó, en tiempo récord, todo lo que había mantenido en secreto durante más de tres décadas, ocultándoselo incluso a su propia esposa. "También hizo una aclaración ante el juez: durante los días posteriores al golpe, y como trabajaban casi 24 horas al día, la oficialidad les entregaba estimulantes para evitar el sueño y el hambre, por lo cual su relato podía no ser exacto en las fechas"

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