domingo, 1 de agosto de 2010

EL FALSO POSITIVO DE LA OLIGARQUÍA COLOMBIANA

Lecturas políticas
Venezuela y Colombia son patrias hermanas, nuestra historia y cultura son la misma, nuestros pueblos siempre han estado unidos, todos los venezolanos conocemos por lo menos a un colombiano que vive en nuestro país, somos la misma patria. La oligarquía colombiana históricamente ha atacado nuestro país, ha intentado subyugar a nuestra patria igual que al heroico pueblo colombiano, que aún hoy sufre la fuerte represión de esta descarada burguesía.
Comencemos en el siglo XIX específicamente al inicio de la década de 1820, cuando Bolívar deja encargado a Santander en Colombia mientras se dirige a Perú para seguir luchando por la libertad de América. Las profundas diferencias entre Bolívar y Santander comenzaron cuando el Libertador llegara al Perú en 1823. Después de un breve cruce de diferencias por haber excedido Bolívar sus facultades ante Santander, la lentitud del envío de refuerzos militares al sur dio pie para disputas mucho más serias que sellarían, desafortunadamente, diferencias de poder entre el Presidente y el Vicepresidente de la República de Colombia. Aunque el Libertador se había llevado un ejército de buen tamaño, constantemente enviaba solicitudes a Bogotá para que se le mandaran doce mil hombres y suficientes municiones y alimentos.
La traición de Santander fue la primera de una larga lista de traiciones de los gobernantes colombianos hacia su pueblo, hacia Venezuela y hacia los pueblos latinoamericanos.
Desde el inicio de la era republicana, en el siglo XIX Colombia ha absorbido una buena parte del territorio venezolano, desde el Zulia hasta el estado Amazonas nos han robado extensiones importantes de tierra, aún hoy se esperan veredictos de tribunales internacionales competentes en la materia para evitar que desde Colombia nos sigan robándonos territorio.
Hoy en día la situación no ha cambiado, aunque el pueblo colombiano y venezolano es el mismo, los gobernantes cafeteros siguen traicionando a su pueblo y a los pueblos americanos obedeciendo las directrices del imperialismo yanqui. Álvaro Uribe será presidente de Colombia hasta el 7 de agosto del presente año, su gobierno estuvo fuertemente marcado por la corrupción, cerca del 45% de los congresistas de su partido son investigados por nexos con paramilitares y el narcotráfico, su actual embajador en la OEA está inhabilitado de por vida en Colombia por desviar fondos del Estado para financiar a paramilitares narcos. La patria colombiana sufre de muchos males lamentablemente, un montón de narcotraficantes y asesinos son quienes hoy gobiernan ese país. Una guerra civil ha cubierto a Colombia en una inmensa sombra que cuenta con más de 50 años; cientos de miles han muerto por ese conflicto, millones han sido desplazados y el gobierno colombiano sigue intransigente ante el acuerdo humanitario. Lo único que le importa a esa asquerosa oligarquía que gobierna en Colombia es el poder, han sido consumidos por el capitalismo. Hace poco se descubrió un crimen atroz autorizado por el propio presidente colombiano Álvaro Uribe, es el caso de “los falsos positivos”. Se trata del hallazgo una fosa común con más de dos mil cuerpos de jóvenes colombianos a quienes hicieron pasar por guerrilleros para inflar el número de irregulares muertos en combates y así poder justificar el dinero que se roban del presupuesto militar y policial para invertirlo en el narcotráfico. En Colombia la política de Estado consiste en apoyar el paramilitarismo, además de producir y traficar mucha cocaína para mantener activo el lucroso mercado drogadicto en los Estados Unidos de Norteamérica. Para lograr su objetivo, no les importa mantener viva una guerra civil por más de 5 décadas, asesinar a sus ciudadanos, desplazar a millones de colombianos y hundir en la pobreza a la mayoría de su población. La oligarquía colombiana quiere exportar el terror, la parapolítica y el narcotráfico, pero no sin antes acabar con la Revolución Bolivariana; para lograr sus objetivos se asociaron con los estadounidenses e instalaron siete bases militares en el sagrado suelo de la antigua Cundinamarca.
No podrán acabar con esta Revolución Socialista aunque declaren a Colombia suelo norteamericano, no podrán detener la fuerza avasallante de los pueblos de América Latina aunque activen desde la primera hasta la onceava flota yanqui. No podrán destruir los eternos lazos de amor y amistad entre el pueblo colombiano y el pueblo venezolano… ¡No pasarán jamás!
ESPACIO PÚBLICO EN REVOLUCIÓN
Que el modelo de producción capitalista tuviera éxito, se basó en la búsqueda de muchos atajos para afianzarse en el modo de vida de la gente, utilizó bajos recursos para garantizar que poco a poco se impusiera esa visión en la psiquis del ciudadano. Uno de estos bajos métodos fue la sustitución absoluta de los espacios realmente públicos por formas de diversión efímeras y pagadas. En las sociedades capitalistas las plazas son solo paisajes que adornan los centros comerciales, los bulevares tienen más tiendas que personas recorriéndolos, hay una ausencia total de exhibiciones culturales en las calles y el bombardeo publicitario es constante y se encuentra en todas partes. En Venezuela los espacios públicos fueron abandonados por completo, las plazas y bulevares quedaron para albergar vicios y para esconder aberrantes delitos, esa fue la política pública en la cuarta república. Hoy la Revolución Bolivariana ha cambiado esa realidad, aunque faltan muchos espacios por recuperar, hemos logrado importantes cambios en el espacio público. Las comunidades organizadas han perpetrado un muy certero golpe a la ideología capitalista a través de un duro y heroico proceso de empoderamiento popular sobre los espacios, que hoy funcionan como punto de encuentro de una infinita diversidad de factores sociales que diariamente avanzan en la construcción de la patria nueva, la patria socialista. El Poder Popular es el elemento fundamental de esta Revolución, sin la organización social es imposible impulsar los cambios estructurales que necesita nuestro país, por eso es sumamente importante entender que, como miembros de la sociedad, tenemos el deber de asumir la corresponsabilidad en la recuperación y mantenimiento de los espacios públicos, es en estos espacios donde se construye el socialismo, es en la plaza o el parque en donde paseamos a nuestros hijos y donde nos enamoramos, es allí en donde nuestra cultura está en su espacio natural. Una plaza o un parque no es otra cosa que la olla en donde se cocina la patria nueva, es en donde se cría el nuevo ser social, es la placenta del nuevo orden social.

REVOLUCIÓN DEPORTIVA: LO LOGRAMOS POR SEGUNDA VEZ.
La gloria deportiva alcanzada por Venezuela en éstos once años de Revolución Bolivariana no se para. Hoy hemos batido nuestro propio record por segunda vez. Ya contamos con más de cien medallas doradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010, superando el logro obtenido en El Salvador 2002. Y es que hoy en Venezuela se está abriendo un abanico de posibilidades para lograr la participación protagónica del soberano en el adelanto de programas que consagren los derechos de los ciudadanos a lograr el más completo desarrollo integral a través de deporte. Hoy nos estamos superando a nosotros mismos. Se están planteando nuevos retos para construir junto al pueblo paradigmas que respondan a los verdaderos intereses del deporte venezolano a nivel local, regional, nacional e internacional. Hoy el deporte es una verdadera herramienta de la sociedad para alcanzar los más altos niveles de buena salud y desarrollo individual y colectivo. Nuestras glorias seguirán dando la batalla en los campos deportivos, y vendrán a coronar al pueblo con la gran victoria del Deporte Socialista.
Héctor Rodríguez Castro

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