viernes, 20 de agosto de 2010

Cambios en Colombia

Cambios en Colombia
La naturalidad con que el presidente del Congreso colombiano, Armando Benedetti, declaró en Caracas que pronto en Colombia habrá un proceso de paz, aunado al llamado previo que el jefe insurgente Alfonso Cano hizo al nuevo gobierno en nombre de las FARC, para abrir un diálogo, crean un ambiente optimista a comienzos del mandato de Juan Manuel Santos.
Se suma a ese clima esperanzador el entusiasmo que despertó en los pueblos fronterizos el encuentro presidencial de Santa Marta, donde Santos y el Comandante Hugo Chávez, dieron inicio a una nueva fase de las relaciones binacionales, con un acento pragmático en lo económico y comercial, pero que igual tiende hacia el surgimiento de un espacio tiempo marcado por la negociación diplomática en vez de la tirantez y la confrontación.
Las cinco comisiones planteadas en el documento de la reunión en San Pedro Alejandrino, ya están activadas y deben ofrecer resultados en corto plazo, tal como lo pidieron ambos mandatarios.
Pero el hecho más destacado del nuevo panorama político en Colombia, lo es sin duda alguna, la decisión de la Corte Constitucional de dejar sin efecto el acuerdo que suscribió el gobierno anterior con Estados Unidos para la instalación de bases militares extranjeras en suelo neogranadino.
Un verdadero batacazo en términos hípicos. Otra raya –si es que le cabe- para el cuestionado ex presidente de las chuzadas y los falsos positivos. Queda tácita la nulidad de ese acto ejecutivo y la violación de la Constitución del 91.
Algunos señalan que se trata del viejo choque entre la barbarie, representada en este caso por el bravucón hacendado de provincia, contra el esquema institucional de la culta burguesía capitalina.
Sea de forma o de estilo, el cambio es notorio y debe ser valorado en su objetiva dimensión histórica.
Por eso el estruendo del bombazo en Bogotá, huele a grito de reversa. El mismo senador Benedetti señaló a la extrema derecha como autora del hecho.
Lo cierto es que las contradicciones latentes en el seno de las clases dominantes colombianas, están haciendo erupción a saltos, toda vez que el cambio de gobierno también está implicando un reacomodo de los factores hegemónicos. Siempre la dialéctica desnudando la historia.
No debe creerse que la decisión de la Corte es un asunto de formulismos burocráticos, que sólo bastará someter el acuerdo al trámite parlamentario y asunto subsanado. No. En el fondo se trata de un sacudón de la conciencia colectiva de Colombia sobre la necesidad de debatir un tema tan trascendente.
Porque el contrabando que metió el anterior gobierno significó una entrega atroz de la soberanía nacional, amén de las graves implicaciones para la paz en toda la región y en particular para Venezuela, siempre asediada por los intereses imperialistas que pretenden la caída de nuestra Revolución.
El fallo de la Corte también cuestiona el fondo de la materia al acusar como violatorio del ordenamiento jurídico, la inmunidad otorgada a militares y contratistas armados, y la supremacía jerárquica de los foráneos sobre los militares criollos.
Se ha iniciado un forcejeo en el bloque de poder, entre visiones opuestas sobre cómo gobernar a Colombia, que, en esencia, es el reflejo de la pugna por controlar la acumulación de capital. Falta ver qué papel jugará el pueblo.
Yldefonso Finol
Presidente de la Comisión Nacional de Refugiados
"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..."Simón Bolívar, El Libertador. Guayaquil 5 de agosto de 1829.

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