domingo, 19 de julio de 2009

Hace 30 años triunfo la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua (FSLN)


Nicaragua recuerda hoy el 30 aniversario del triunfo sandinista, una revolución que duró 11 años y abandonó el poder derrotada en 1990 en elecciones libres, la misma vía por la que retornó al gobierno en 2007 como fuerza política alejada de la lucha armada, pero integrada a los nuevos vientos de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA).
El FSLN nació en 1961 bajo inspiración de la revolución cubana, que logró tras una prolongada lucha armada y clandestina movilizar a todo el pueblo para derrocar un 19 de julio de 1979 al régimen dinástico de Anastasio Somoza, que impuso por casi medio siglo una dictadura militar.
La hazaña dio paso a una revolución de corte socialista que dirigió Ortega junto a ocho ex comandantes guerrilleros durante una década, en medio de una guerra con la contrarrevolución que financió Washington y que dejó cerca de 50.000 muertos de ambos lados, sinsabores para unos y satisfacción para otros
Las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina, han sido, tradicionalmente, relaciones de subordinación en lo político y económico.
El marco histórico de esas relaciones es complejo. Sus orígenes se remiten a la conquista y la posterior secuela colonialista de las potencias del siglo XIX -España, Inglaterra, Portugal- que ceden gradualmente el dominio del continente a los Estados Unidos.
Esa transición se remonta a la tercera década del siglo XIX. Surgen los Estados Unidos con la doctrina Monroe, "América para los americanos", y Bolívar, vislumbrando el futuro, comenta en su carta a Campbell: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar las Américas de miserias en nombre de la libertad."
En el siglo XX el capital inglés cede todo su espacio al capital norteamericano y, junto con el capital, llegan al subcontinente los diplomáticos y, tras ellos, las cañoneras que transforman a la América Latina en suplidora insustituible de mano de obra barata y materia prima -el estaño, cobre, oro, plata, productos agrícolas y carne- y con esto se llega a extremos dramáticos, las repúblicas bananeras y sus originales gobernantes, de quienes Neruda dice: "son parlantes españoles y pensantes en inglés".
De todo este drama del siglo XX, Nicaragua es un país prototipo. Por décadas ha sido gobernada con fusiles y bayonetas norteamericanas, viviendo una oscura noche.
Pero en Nicaragua, tan rica en nobleza, surgen hombres que defienden la tierra y el derecho a su libertad de las tantas intervenciones extranjeras, uno de ellos, Sandino, a quien Gabriela Mistral calificó de "General de hombres libres" y a su ejército, "El pequeño ejército loco", expulsa a los marines de tierra nicaragüense. Y son creados y organizados por los Estados Unidos la Guardia Nacional y los Somoza, y éstos mantuvieron excelentes relaciones con todos los gobiernos de los Estados Unidos, una relación sencilla que un gobernante estadounidense definió muy bien: "Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".
El pueblo nicaragüense, con los ejemplos de hombres como Sandino, expulsa a los Somoza en cruenta lucha.
Mil novecientos setenta y nueve es una fecha que divide la historia en América Latina, y divide la historia de las relaciones entre Nicaragua (país de 3 millones de habitantes, con una inmensa deuda heredada, miseria e ignorancia) y los Estados Unidos (más de doscientos millones de habitantes, el país más rico e industrializado, con alta tecnología militar, recursos financieros y acostumbrado históricamente a ver y tratar al subcontinente como el patio trasero de su inmenso país, cien veces más grande que Nicaragua).
A partir de 1979 las relaciones de Estados Unidos y Nicaragua cambian radicalmente. La Nueva Nicaragua hace respetar su derecho a la soberanía y autodeterminación y eso, ante los ojos de los gobernantes norteamericanos, significa mal ejemplo para todo el continente.
Esta cronología trata de presentar secuencialmente esas relaciones. Nicaragua, soberana y digna ante todo, y los Estados Unidos volcados a imponer su voluntad.
Con estos antecedentes se comprenderán mejor las relaciones, el mismo lenguaje prepotente de los emisarios estadounidenses y el origen del ejército contrarrevolucionario, casualmente dirigido, apertrechado, y financiado por los Estados Unidos.
Esta cronología recoge los hechos. El lector será observador que puede o no tomar partido, per o al final, creemos, no podrá ser imparcial. Los hechos y acciones no se lo permitirán.
Daniel Veliz Gudiel

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