sábado, 16 de abril de 2011

POR PARECERNOS IMPORTANTE LO PUBLICAMOS: SACUDÓN AL PSUV

SACUDON AL PSUV


AXXI.- Camino al aeropuerto para iniciar su gira por cuatro países latinoamericanos, el presidente Hugo Chávez decidió hacer un escala previa para participar de una reunión de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el 28 de marzo pasado.

En una prolongada intervención el también titular del Partido hizo un ferviente llamado a sostener los principios fundantes de la organización, apelando a la lectura y asunción del llamado “Libro Rojo”, que reúne Declaración de Principios, Programa y Estatutos. “Hay que recordar de dónde salió ese libro –dijo Chávez. Salió de las bases, de una discusión abierta, de una participación esplendorosa, fue un proceso reconstituyente del Partido. Hicimos un Congreso Extraordinario al que yo le daría carácter reconstituyente, porque el Partido iba mal, sigue siendo una amenaza todavía”.

Es particularmente significativo que esta advertencia la planteara Chávez precisamente antes de iniciar una gira de singular importancia (leer “Unidos seremos inconquistables”). Para graficar la amenaza de burocratización y desviación de una organización política, el Presidente apeló a la historia reciente: “recuerdo el Movimiento Vª República. Iba mal, no pudimos corregir el rumbo, tenía que desaparecer y yo fui el primero en asumirlo públicamente pues las quejas eran innumerables (…) no voy a nombrar el lugar ni a la persona, pero una vez, en los llanos, me pasó como un espanto en la sabana. De repente se acerca alguien en el medio de la polvareda: un líder adeco de muchos años en los llanos, ¡oh! Digo yo, ¡Dios mío! Lo saludo por supuesto. Con él discutí muchas cosas (…) y venía por la mitad de la sabana, con boina roja. Lo saludo y le digo: epa, ¿y qué tal? Ahora soy el coordinador del Movimiento Vª República aquí. Me dio espanto, fue un espanto sabanero. Aquel partido se llenó de aprovechadores, ya vimos lo que pasó. Eso se regó y se infiltró de veneno. No es extraño que haya ocurrido. Carlos Marx lo dice: todo lo nuevo nace contaminado de lo viejo. Ahora hay que tener claridad en esto y diseñar los anticuerpos, eso requiere mucha claridad, conciencia y fuerza moral, principios morales”.

Chávez continuó subrayando la necesidad de afirmar los principios, dado que “nuestro Partido nació con no pocas dificultades, pero también la contaminación va pasando. Tengo certeza de que la contaminación que se vino infiltrando en el Psuv en estos cuatro años fue mucho menor que la contaminación que se infiltró en el entonces Movimiento Vª República; porque esa contaminación y esa penetración comenzó desde los días de Yare. El enemigo, muy hábil, empezó a dividir, a infiltrar; la derecha, la burguesía, la pequeña burguesía trataron de adueñarse del movimiento”.

Responsabilidad y conciencia Ante una audiencia expectante, Chávez continuó: “ustedes lo saben: mientras un militante, por distintas razones, va asumiendo mayores responsabilidades, debe asumir con mayor intensidad en la conciencia y en la praxis de cada día, de cada hora, de cada noche, de cada minuto, esos códigos de conducta (…) Yo me lo repito también y de vez en cuando, con mucho respeto, se lo digo a algunos compañeros. Esta mañana se lo dije a uno. Llamé, una llamada de esas duras, pero que me corresponde cuando veo un informe, un retardo en una decisión. Si algún día yo siento que la fuerza ésta ya no es, tengan la seguridad que me voy. Sí, tendría que irme porque pondría en riesgo la conducción de un movimiento”.

Luego Chávez narró un encuentro con una mujer muy pobre y sin vivienda y dijo: “si a mí no me doliera eso, si no me diera esta angustia, yo no serviría para estar al frente de ustedes, no serviría para estar aquí. Porque si no hubiera dolor todo sería mentira, seríamos unos farsantes”. Si estas palabras tuvieron o no destinatarios precisos, es algo que se verá con el tiempo. Pero es imposible soslayar la carga dramática y crítica del mensaje.

A la par de enfatizar la necesidad del despliegue del poder en el campo político, Chávez reiteró que para eso “hay que llevar los valores, los principios éticos bien claros y el primero de todos, cada día me lo repito: yo estoy aquí para obedecer al pueblo, no para mandar mandando sino para gobernar obedeciendo y por tanto debo saber, debo interpretar, debemos interpretar lo más claramente posible qué es lo que quiere el pueblo, qué es lo que necesita el pueblo.

Por supuesto en permanente interacción. Ahora, para eso se requiere un pueblo organizado, culto, que sepa de verdad lo que realmente necesita. Porque el capitalismo se encargó y se sigue encargando de generar en sectores sociales distintos, incluyendo los sectores populares, las llamadas necesidades ficticias.

Ahí el liderazgo, nosotros tenemos un papel importantísimo que jugar; porque cuando se habla de la interpelación, de la interacción: pueblo interpélame, pueblo regáñame, pero yo también me guardo mi derecho de interpelarte y cuando tenga que regañarte te regaño, no te ofendas ni te pongas bravo porque yo te responda”.

Más apelación directa En su intervención Chávez recordó a Ulises y “el canto de las sirenas: del dinero o la corrupción. La buena vida traicionando al pueblo: ese es un canto de sirenas. Ulises le dijo a sus hombres: amárrenme que no aguanto el canto de las sirenas. Bueno, si algún día tienen que amarrarse o mandar a que los amarren: ¡amárrense! Y si no pueden, láncense del barco y entreguen el mando. No servirían para comandar una revolución, un pueblo construyendo el socialismo, dignificando la patria”.

Sin pausa el Presidente explicó que se trata de “gobernar obedeciendo, el poder obediencial en función de las necesidades.

Primero, las materiales; pero también las sociales, las culturales, las humanas de nuestro pueblo todo, en condiciones de igualdad. Si las instituciones son otra cosa estamos liquidados, estaríamos perdidos, todo se habría perdido, todo habría sido en vano. Y ahí tenemos una profunda revisión que hacer todos los días y en todas partes; las viejas instituciones todavía persisten en el Estado: El ‘yo soy el jefe y yo mando’. ¿Y el pueblo? ‘No. Ya nos eligió, somos sus representantes’”.

Luego de un prolongado recorrido por cuestiones teóricas relativas a la conciencia, la organización, el desarrollo de las masas y la relación de éstas con las dirigencias, Chávez llegó a un punto íntimamente ligado al motivo de su gira por Suramérica: la necesaria unidad de la región, frente a la amenaza guerrera de Estados Unidos.

Recordó “el Plan Balboa (ejercicio militar de la Otan descubierto y denunciado años atrás), un plan que tiene la Otan para bombardear a Venezuela; con el cálculo de cuántos aviones, cuántas bombas, sobre tal objetivo, sobre tal refinería, sobre tal comando, sobre los puestos de mando; hasta Sabaneta de Barinas la tienen en la lista, parece que es una costumbre que tienen ellos, bombardear los pueblos donde nacieron los líderes”.

Sin embargo, explicó, “soy muy optimista y sé, tengo fe, que nosotros tenemos cómo neutralizar los planes de guerra, no sólo contra Venezuela sino contra América Latina. Nosotros podemos hacerlo, debemos hacerlo, para que nuestro proyecto siga avanzando en paz, en democracia, construyendo nuestro socialismo bolivariano, señalado en esta gran Constitución y en este Proyecto Nacional Simón Bolívar, impulsado por este Partido que tanto ha costado, y que es el resumen de 100 años y más, de 200 años de batalla.


Aquí anda Guaicaipuro, aquí anda Miranda, aquí anda Sucre, aquí anda Bolívar, aquí anda Luisa Cáceres, Bartolina Sisa, Túpac Katari; aquí anda tu hermano Soto Rojas, aquí anda tu padre, Jorge Rodríguez; aquí andan nuestros padres, aquí andan nuestros mártires, andan ellos con nosotros”.

Tomado de Prensa del PSUV

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