miércoles, 20 de abril de 2011

Guerra avisada si mata a soldados y pueblo Por: Col. Braulio Martinez

GUERRA AVISADA SI MATA A SOLDADOS Y PUEBLO

Normalmente se dice que guerra avisada no mata soldados; pero este dicho deviene de la circunstancia de que existe un lapso para que todo buen entendedor tome las precauciones necesarias a su supervivencia; ahora bien, si ese buen entendedor no es tan buen entendedor y, por tanto, no toma las medidas correspondientes para minimizar o neutralizar, en su momento, los efectos de esa guerra avisada, entonces, no sólo van a morir soldados sino el pueblo inocente que confió en su dirigencia.

Analicemos algunos casos recientes donde este principio se revierte por la ausencia de precauciones adecuadas: En primer lugar el caso de Iraq, que por no haber previsto la adquisición de sistemas de defensa aérea de gran altura, su pueblo fue masacrado por el permanente bombardeo aéreo de los aviones imperiales capaces de volar hasta los 60.00 pies de altura; y, el precio fue más de millón y medio de civiles asesinados por estas bombas, que de paso utilizaban uranio empobrecido cuya letalidad, por efectos de la radiación, se verá en las próximas generaciones. En segundo lugar, el caso de El Líbano, recientemente atacado por la aviación israelí, donde murieron cientos de miles de civiles inocentes debido al incesante bombardeo de la aviación de Israel sobre los sitios poblados de El Líbano, fundamentalmente sobre Beirut, su capital; todo ello debido a no haber previsto la adquisición de sistemas de defensa aérea de gran altura. En tercer lugar, los recientes bombardeos aéreos a Libia por parte de la aviación de la OTAN, fundamentalmente de Francia e Inglaterra, que ahora también se creen gendarmes del mundo; Libia no aprendió la lección de adquirir un sistema de defensa aérea de gran altura, y el pueblo inocente de Libia está pagando las consecuencias de este error, pues ya pasan de varios centenares las personas asesinadas por esta colonia imperial de Francia, cuyo Presidente, por cierto, pertenece al sionismo internacional.

Pero, qué pasa con nosotros, hemos caso aprendido ya la lección y podamos así evitar que nuestro pueblo inocente pague con lo más preciado que son sus vidas, sus bienes y su bienestar. Confieso que no estoy muy seguro de poderlo afirmar; pero al menos, como conocedor de la materia, estoy en el deber de alertar a nuestra dirigencia y a nuestro pueblo, que se interesen más en exigir por el futuro de nosotros y de nuestras futuras generaciones, de que nunca jamás nuestro sagrado suelo sea hollado por la bota extranjera, de que nunca jamás se derrame sangre inocente de nuestro heroico pueblo, porque no tuvimos el valor de revisar nuestros conocimientos y tomar a tiempo las medidas para evitarlo. De nada vale que logremos grandes éxitos en el desarrollo social, si luego nos lo destruyen por la ambición imperial de querer robar nuestras riquezas. Sería lo mismo que se nos avisara que nuestra vivienda va a ser demolida y nos preocupemos por cambiar los sanitarios por unos más modernos e igual la cocina y los dormitorios, cuando nuestra preocupación debería estar centrada en evitar que nuestra vivienda sea destruida y luego que estemos seguros que no podrán destruirla, entonces implementemos todas las medidas necesarias para la holgura y tranquilidad familiar.

Muchos venezolanos guardamos grandes temores de que nuestro País sea el próximo elegido por el imperio y sus lacayos de la OTAN para que se le aplique el formato ya experimentado en Libia, en Túnez y en la actualidad sobre Siria. Debemos partir del principio axiomático, de que sí las guerras del imperio y sus lacayos europeos están centradas en la búsqueda desesperada de recursos naturales para su subsistencia, como ya se ha demostrado en las guerras contra Iraq, Afganistán, Libia y ahora Siria, entonces tenemos que concluir que el País que posee las reservas de petróleo más grandes del mundo y que de paso es un País anti-imperial, debe ser indefectiblemente desestabilizado (guerra de cuarta generación ) y atacado ( a través de un incesante bombardeo aéreo). En un reciente artículo de este servidor, titulado Europa: Si Vas a Servir al Maligno, al Menos Medítalo Bien Antes, publicado en Aporrea el 08/03/11, donde aparecen explicados los catorce puntos del formato imperial para invadir a un país, que conviene recordar permanentemente para poder monitorear los pasos imperiales y que no nos agarren por sorpresa.

Humildemente, considero que la prioridad UNO para nosotros debe ser la preparación y equipamiento adecuado de nuestras fuerzas de defensa (incluido el pueblo); igualmente, la implementación de un organismo especializado en guerra de IV generación, para ir neutralizando los distintos items del formato imperial; si no cumplimos con este mínimo de exigencias, entonces el pueblo y la historia jamás nos absolvería. En este orden de ideas, vuelvo a preguntar dónde está el sistema de defensa aérea de gran altura, que de paso cubre las medianas y bajas alturas, como el sistema S-300 o el S-400, construidos por Rusia, pero también construidos por China. A qué le tenemos miedo para su adquisición, si igualmente vamos a ser aniquilados por no tenerlo; y, desgraciadamente vamos a terminar con un gobierno títere del imperio que va a dar al traste con los logros sociales de esta bella revolución, que va a terminar como un viento malo que no debió soplar nunca. Es acaso eso lo que queremos, o acaso queremos, como así lo pienso, que esta revolución nunca perezca y sirva de ejemplo a los pueblos pobres del mundo para que despierten a un nuevo amanecer.

Este es un llamado desesperado a aquellos que tienen en sus manos nuestra defensa, para que incluyan otras alternativas como lo es la adquisición del sistema de defensa aérea de gran altura (para los no entendidos en esta materia insisto en el término gran altura, porque a esas alturas de más o menos 60.000 pies, es la altura en que incursionan los aviones de combate enemigos). Igualmente la adquisición de armamentos anti-todo (anti-aéreos, anti-buques, anti-blindados, anti-personal); el entrenamiento y equipamiento del pueblo en armas, con misiones especificas de acuerdo con la edad, sexo, preferencias y aptitudes; y, el incremento de nuestra Milicia a quinientos mil hombres, que sería una cifra igualitaria con nuestro vecino Colombia, que posee esa cantidad de hombres sobre las armas.
Braulio Martínez Zerpa. Cnel. en retiro de la Aviación Militar Bolivariana y abogado en ejercicio.

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