viernes, 22 de abril de 2011

Los fariseos crucifican a Eugenia Sader

Mercaderes de la medicina en contra de Chávez y su ministra Eugenia Sader que construyen la política socialista en la salud.
Raúl Bracho
Las políticas de salud pública, han sido incapaces de garantizar este derecho a la población de forma oportuna y eficiente durante los cuarenta años de la cuarta república e impedidas y boicoteadas para hacerlo en los once años de revolución bolivariana. Hoy se arremete de forma descarada en contra de la actual ministra del poder popular para la salud, Eugenia Sader, cuando comienza a avanzar en la misión de unir a Barrio Adentro con un ministerio carcomido por mafias, por fuerzas opositoras y que defiende los intereses de “profesionales” que asumen la salud y la medicina como un negocio, un lucrativo negocio para ellos y para los laboratorios farmacológicos. Se le ataca con ensañamiento para pretender presionar su destitución, la culpabilizan de sus propios delitos intencionadamente politizados para generar desatención y escasez en servicios y medicamentos. No es a ella a quien atacan, se apunta a desmoronar el avance de nuestra revolución en la nueva visión de la salud socialista. Se le ataca para defender un imperio económico sostenido por las clínicas privadas, por las compañías aseguradoras y los laboratorios farmacológicos.

¿Cuál es la misión que tiene nuestra Ministra Sader? Desde que asumió el mando del pesado y burocrático ministerio, se habló claramente de la fusión de dos sistemas de salud, el heredado sistema público de la cuarta república, con todos sus vicios y mafias internas que se reestructurará con el sistema de atención desarrollado por la Misión Barrio Adentro. Esto debe traducirse en el cambio epistemológico para el abordaje en la atención: de la salud asistencial a la salud preventiva. Este proceso, por supuesto, debe avanzar en distintas áreas: primero que nada aplicar las tres erres a un organismo penetrado por la oposición, un viejo ministerio que hoy, en muchas oportunidades es quien sabotea la gestión de la Ministra Sader. Igual que cuando a nuestro comandante se le atacó con el paro petrolero, hoy se utiliza a los gremios políticamente afectos a la oposición para entorpecer y paralizar los avances de las nuevas políticas, así vemos a diario al gremio de enfermeros atacándola sin descanso. Igual el ministerio debe asumir el cambio revolucionario. Esto genera la ira y la desesperación en las direcciones internas que siguen infiltradas por escuálidos, se cambia a los directores nacionales de salud, por la nueva generación de médicos integrales preparados por nuestra revolución y se entorpece su acción por todos los medios, pero allí están y se lograrán las metas. Hay que informar al pueblo de lo que está pasando, hay que entender la revolución que se está gestando en esta batalla, para que no se confunda nuestro pueblo.

La medicina preventiva, meta fundamental de la revolución y representada como meta por la Ministra, pasa por empoderar al pueblo.

¿Qué quiere decir esto? Se le da al poder comunal la capacitación para ejercer desde las mismas comunidades la atención primaria en salud.

¿Cómo es esto? ¿Quiere decir que el pobre, el pata en el suelo, ahora va a ser el médico?

Pues así es. Duélale a los fariseos y mercaderes de la salud. Es el pueblo el primero en asumir las tareas de salud pública. ¿Cómo? Con educación y organización social. El consejo comunal, por medio de su mesa de salud deberá asumir tareas fundamentales, primero informarse, prepararse y multiplicar la habilidad de diagnosticarse como comunidad. Solo el pueblo preparado y activo, podrá ser capaz de prevenir enfermedades. Hacer y llevar un censo de los grupos etáreos y sus condiciones, es decir, al cuantificar y ubicar a los infantes, a los jóvenes y los mayores y clasificar sus condiciones de salud: personas con discapacidad, personas con enfermedades adquiridas o congénitas (diabéticos, personas con HIV, hipertensos, etc), personas encamadas y personas de la tercera edad ya se adelanta con esto en gran forma el poder popular en la salud. Luego de esta fase se diagnostican los riesgos comunitarios: los botes de basura, lugares peligrosos donde se procrean vectores, diagnóstico de condiciones sanitarias en lo que respecta a aguas negras y desechos, hábitos de higiene y aseo personal. Esto se conjuga con el empoderamiento de la mesa técnica de salud del consejo comunal en relación a mujeres embarazadas, a población sin inclusión educativa, en consumo de drogas y alcohol y muchas otras formas en las que la salud preventiva podrá dar soluciones mucho más efectivas a su misma comunidad, esta nueva visión de la Salud Comunitaria es la base de la prevención y por tanto enemiga de los capitalistas que rentan con la enfermedad.

Estas acciones propuestas en la nueva visión del ministerio de salud, por supuesto que no son del agrado de los fariseos y mercaderes. De nuestros mismos barrios se alimenta la gran industria de la medicina rentista, es decir de la consulta privada y de las clínicas privadas. Un desarrollo socialista en el área de la salud afectará los intereses de estos viles comerciantes. Por ello se sabotea la gestión de la ministra, por ello se está saboteando la atención en las salas de emergencia, por ello se trata de poner al pueblo en su contra.

El pueblo entonces debe asumir y apoyar esta gran tarea revolucionaria que nuestro comandante en jefe a pedido a Eugenia Sader cumplir. Sin la participación militante de las organizaciones populares no podremos avanzar. Hay que asumir las tareas encomendadas al pueblo para la contraloría social en los insumos que se envían a los hospitales. Misteriosamente desaparecen, misteriosamente se le dice al pueblo que no hay medicinas. El pueblo debe entonces asumir su rol protagónico, se debe denunciar cada desatención, cada oportunidad en que se niegue la salud a quien la necesite.

He considerado importante escribir estas líneas, que de seguro serán atacadas y respondidas de inmediato, pues es necesario que se le diga a la patria lo que se está jugando. La salud socialista debe imponerse ante una maquinaria que lleva décadas enquistadas en las oficinas oficiales, que son difíciles de detectar y que debemos derrotar, es importante que se entienda que los ataques a la Ministra Sader son la respuesta organizada y cruel de seres indignos y mafiosos que pretenden seguir enriqueciéndose con el dolor del pueblo.

La nueva medicina humanista que propone el socialismo será atacada desde adentro y desde afuera, los grandes mercaderes de medicamentos, tampoco se quedarán callados y quietos cuando nuestra ministra desarrolla los laboratorios de medicamentos socialistas, cuando el ministerio importa medicamentos genéricos para darlos de forma gratuita, cuando se vacuna sin costo a la población. Estos laboratorios atacan de formas inhumanas, hasta usando la capacidad que tienen, de desatar epidemias en nuestros barrios para culpar a Chávez y a nuestra querida Eugenia Sader, la coronela.
¡Venceremos!

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